Tres cambios, no cuarenta artículos
La reforma tributaria que empieza a regir en 2026 trae decenas de artículos, pero para una empresa mediana la mayoría son ruido. Después de leerla con lupa, hay tres frentes que sí mueven la aguja en tu flujo de caja y en tu carga administrativa: la renta corporativa y sus beneficios, la tributación de los dividendos y las nuevas obligaciones de reporte.
Este artículo se concentra en esos tres. El resto del articulado existe, pero no es lo que debería quitarte el sueño en diciembre.
"Una reforma no se lee completa: se lee con la pregunta de qué cambia para mi empresa. Lo demás es literatura."
1. Renta corporativa: se mueven los beneficios, no solo la tarifa
El primer frente es el impuesto de renta de las sociedades. Más allá de la discusión sobre las tarifas vigentes, lo que de verdad cambia el resultado es el ajuste a los beneficios: la reforma recorta y condiciona varias deducciones, descuentos y rentas exentas que muchas empresas medianas venían usando sin revisarlas hace años.
La tarea práctica es un inventario: identifica qué beneficios está aplicando tu empresa hoy, cuáles sobreviven con la reforma y cuáles quedan condicionados a nuevos requisitos. Una empresa que planea sus inversiones y su cierre contable con esa lista al frente puede compensar buena parte del impacto. La que no lo hace, se entera en la declaración del año siguiente, cuando ya no hay nada que hacer.
2. Dividendos: repartir utilidades cuesta distinto
El segundo frente toca directamente el bolsillo de los socios. La reforma modifica el tratamiento de los dividendos, y eso cambia la ecuación de cuánto le llega realmente al accionista por cada peso de utilidad que genera la empresa.
Para las empresas familiares y las sociedades cerradas —la mayoría de las medianas en Colombia— esto obliga a repensar la política de distribución: cuánto repartir, cuándo hacerlo y si conviene capitalizar utilidades en lugar de distribuirlas. La decisión que antes se tomaba en una asamblea de media hora ahora merece una corrida de números previa, porque el momento del reparto puede cambiar el resultado.
"La utilidad que genera tu empresa y la plata que llega al socio son dos números distintos. La reforma acaba de ampliar esa brecha."
3. Obligaciones de reporte: la DIAN quiere ver más y más seguido
El tercer frente es menos visible pero igual de costoso: la reforma amplía la información que las empresas deben reportar a la DIAN y endurece las consecuencias de reportar mal o tarde. La lógica es la misma que ya conoces de la facturación electrónica y los cruces de la UGPP: la administración fiscaliza con datos, y los datos los pones tú.
Antes de que arranque el año, vale la pena que tu equipo contable verifique tres cosas:
- Qué reportes nuevos aplican a tu empresa. Las obligaciones varían según ingresos y actividad; no asumas que nada cambió.
- Si tu software está listo. Buena parte de los incumplimientos no son mala fe sino sistemas que no generan la información en el formato exigido.
- Quién es el responsable interno. Un reporte sin dueño es un reporte que se presenta tarde.
En Guillermo García & Asociados estamos preparando con nuestros clientes el cierre de 2025 con la reforma sobre la mesa: inventario de beneficios, política de dividendos y calendario de reportes. Si prefieres entrar a 2026 con ese mapa hecho, conversemos 30 minutos y te decimos por dónde empezar en tu caso.